Por más que hablemos de salud mental hoy en día, solo estamos en la superficie. Es un término que mencionamos para decir que ya no vemos noticias o peleamos en la sección de comentarios de instagram porque no queremos coger rabias por gusto. Es importante, pero no lo vemos como lo que realmente es es: un nuevo campo que puede elevar todo lo que hacemos en nuestras vidas.
Si el día de hoy te propusieras tener cuadritos al final del año, harías un plan, cambiarías tu alimentación, entrenarías, quizás buscarías ayuda con profesionales y, por encima de todo, sabrías que es algo que va a tomar tiempo y esfuerzo. Al lograrlo, nadie tendría duda de que eres una persona fit, y seguramente te sentirías muy orgulloso de tu cuerpo y de tu esfuerzo.
Creo que todos entendemos los beneficios e incentivos de tener un cuerpo saludable. Nos sentimos más atractivos, tenemos más energía, nos vemos y sentimos mejor. Si lo vemos desde el lente social, es algo que nos da estatus; el fitness es una moda y al estar en forma declaramos nuestro compromiso y disciplina.
Esto me hizo pensar: ¿qué pasaría si tratáramos la salud mental como tratamos la salud física?
¿Cómo sería tener cuadritos en la mente?
Fitness mental
La gente usualmente habla de salud mental refiriéndose a los problemas o enfermedades (no escucho a menudo que alguien está entrenando su capacidad de atención para no ser esclavo de las distracciones). La vemos como algo que tenemos que cuidar para mantenernos a flote, no la percibimos como algo que podemos desarrollar para llegar a nuevas alturas.
Tener una mente fit no es sexy, tampoco es posteable. No puedes subir fotos de los "cuadritos" de tu mente o compartir los stats de la distancia que te mantuviste positivo a pesar de la adversidad. Claro que las otras personas lo pueden percibir, pero no te va a dar el mismo estatus que tener el cuerpo más marcado.
Y ese es el punto. Nadie lo va a ver, pero tu lo vas a notar.
Una mente fit no busca aplausos; está bien plantada en su propio valor. Es fuerte y flexible a la vez: se mantiene firme en las adversidades y sabe fluir cuando las cosas cambian. Siente miedo, como cualquier otra, pero tiene el coraje de actuar a pesar de él.
Un nuevo paradigma: el cuerpo mental
El nuevo paradigma es tratar a nuestra mente (y emociones) como otro cuerpo que podemos moldear y fortalecer a nuestra voluntad.
No es sobre soluciones rápidas a nuestros dolores mentales, sino sobre la experiencia que queremos vivir.
Digamos que quieres ser el mejor en el juego de tener paz en tu vida. Si lo tratamos como un deporte, tendríamos que entender las reglas del juego, practicar los movimientos (creencias, respiración consciente, journaling), fortalecer patrones mentales positivos (como si fuera un músculo), nutrirte consumiendo información que te ayude a lograr esto y, lo más importante: ¡jugar!
Entonces, cada dificultad en tu vida sería como un nuevo rival. Vas a ganar algunos partidos, en otros vas a perder, pero siempre vas a crecer si lo ves como un juego.
Es igual que entrenar en cualquier deporte:
No puedes consumir información chatarra y esperar tener mejores ideas.
No puedes esperar tener paz si no aprendes a regular tu sistema nervioso.
No vas a sentirte completo si no aprendes a sentir amor propio.
Siempre te vas a cerrar a lo nuevo si no aprendes a flexibilizar tu mente.
Tener una vida feliz, mejores relaciones, mayor satisfacción en tu trabajo, una mejor relación con el dinero y todo lo que te imaginas, viene de tener una mente fit.
¿Por qué es tan difícil?
Sé que he hablado principalmente de la mente, pero las emociones son la clave. Miedo, tristeza, enojo, envidia, todas estas emociones se traducen en pensamientos limitantes, confusión, procrastinación, y vicios.
Nadie piensa la felicidad, la siente. Entonces, antes de acceder a emociones de vibración más alta, tenemos que tener el coraje y disciplina para sentir lo que nos incomoda y así empezar a entender porque nos hacemos la vida más difícil.
La mayoría de las cosas que ayudan a entrenar la mente parecen pendejadas o cursilerías, y los resultados suelen ser sutiles (por un buen rato, luego eres otra persona). Me refiero a ejercicios de respiración, visualizaciones, afirmaciones, hablar con tu niño interior, llevar un diario, dar gracias, rezar, etc. Todas estas cosas que descartamos como woo-woo o inútiles son las mismas que atletas de alto rendimiento y multimillonarios hacen a diario para regularse y mantenerse en un estado de ánimo positivo.
Es difícil porque todo pasa en nuestro mundo interior. No estás levantando una mancuerna de 50 lbs ni corriendo 10km en un parque. Es otro tipo de esfuerzo. Eres tú aprendiendo a habitar tu piel y a dejar de ser esclavo de tus pensamientos.
Nadie sabe lo que piensas, ni lo que sientes; nadie te va a dar una medalla porque venciste a tu ansiedad el martes que tu cliente te cambió todos los planes. Y tú no necesitas esa medalla; la victoria está en saber que, pase lo que pase afuera, tú siempre estarás bien.
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