El costo de sobrevivir.


¿Estás viviendo o sobreviviendo?

La mayoría de la gente piensa que está viviendo su vida, cuando en realidad están sobreviviendo. A simple vista parece lo mismo, pero son dos experiencias totalmente distintas.

Lo primero que tenemos que entender es que la misión número uno de nuestros cerebros es sobrevivir. No es que seamos felices ni que alcancemos nuestro potencial; es que no nos coma el tigre o nuestro equivalente moderno (quedarnos solos, no poder pagar las cuentas, o que algún desconocido piense algo negativo sobre nosotros 😅).

La supervivencia es una lucha constante. Es el mundo contra ti. Viene del miedo. Es un estado continuo de carencia ("me hace falta algo"), estrés y ansiedad ("algo malo va a pasar").

Cuando sobrevivimos, no tomamos las decisiones que son mejores para nosotros, sino las que son "seguras":

  • Nos quedamos en una relación que no nos conviene.
  • No cobramos lo que valemos.
  • Hacemos las cosas porque TENEMOS que hacerlas.
  • No nos permitimos disfrutar nuestros logros (y menos aún del proceso).
  • Nos sentimos culpables por descansar o tomar tiempo libre.
  • Buscamos escapes en distracciones y vicios.
  • Confundimos placer con satisfacción.

Sobrevivir es estar en autopilot. Es dejar que nuestros miedos y heridas tomen decisiones por nosotros. Porque, a pesar de sentirnos miserables, estamos cómodos en lo conocido.

El estado de supervivencia no está atado a la pobreza o a la clase social. Piensa en todas esas personas que "lo tienen todo" pero nunca están satisfechas; aunque no haya una amenaza real, sienten que necesitan más para estar seguros y sentirse valorados.

La alternativa

Vivir es un acto creativo, viene del amor. Es consciente, deliberado y coherente. Es sentir que la vida está a tu favor, incluyendo los cuando se pone difícil.

Cuando vives, ya no haces las cosas porque tienes que hacerlas, haces lo que haces porque lo eliges. Si estás haciendo algo que no te gusta en algún momento, lo haces con amor porque tiene un propósito para ti. No estás luchando, estás construyendo, co-creando con la vida, materializando tu visión.

Vivir no es fácil. Tienes que ser valiente y atreverte a ser diferente, a mostrarte, a ir por lo que quieres.

Vivir es tomar responsabilidad de esas cosas que no son tu culpa pero te afectan. Es tener conversaciones incómodas, decir que no, y sanar esas heridas que no te dejan avanzar.

Para vivir tenemos que aprender a soltar el "control" (que nunca hemos tenido) y dejar que la vida nos sorprenda. Es divertirnos mientras damos nuestro mejor esfuerzo.

Vivir es atreverte a ser tu mejor versión.

¿Y ahora qué?

Si estás leyendo esto, es probable que ya estés trabajando en vivir más y sobrevivir menos.

Nuestra biología no es una sentencia a vivir por siempre con miedo, ansiedad y estrés. Este es solo el punto de partida para conectar con nuestra grandeza, con nuestra divinidad, con nuestra esencia.

La supervivencia es un default, es un seguro para que sigamos teniendo esta experiencia que llamamos vida. Estar consciente de tu insatisfacción es el primer paso; tu voluntad de cambiar las cosas es la llave que abre un nuevo camino.

Si no tuviéramos la capacidad de cambiar nuestros settings predeterminados, no estaríamos aquí. Seguiríamos en las cavernas viviendo como animales. En algún momento de nuestra evolución Dios nos dio la capacidad de elevarnos por encima de nuestros instintos de supervivencia. Cuando decimos que fuimos creados a su imagen y semejanza, significa que su divinidad vive en nosotros, que tenemos la capacidad de elegir y de crear como los dioses. Somos completamente libres y responsables de lo que creamos.

Tenemos miles de años aprendiendo a ser más que nuestros defaults de fábrica. Durante todo este tiempo miles de sabios han dejado su huella en la historia, entregándonos ideas y herramientas que podemos usar para elegir en vez de reaccionar.

3 cosas que puedes hacer hoy para vivir más

  1. Medita: Aprende a observar tus pensamientos y emociones en vez de reaccionar a ellos.
  2. Escribe: Saca todo ese ruido de tu cabeza. Dale forma a tus emociones, busca patrones, sé curioso. Esto te va a ayudar a entender como piensas que es el mundo y como te tratas a ti mismo.
  3. Disfruta deliberadamente: Separa tiempo para hacer algo que disfrutes. Sin notificaciones, sin pantallas, sin fotos. Solo estar presente en tu actividad. Entre más conectes con el disfrute genuino, será más natural tomar decisiones expansivas.

Y si no quieres hacerlo solo, hablemos. 🙌🏽

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Hola, soy Rey

Escribo sobre filosofía, trabajo, negocios, hábitos y la vida misma. Me dedico a ayudar a personas como tu a encontrar claridad y tomar acciones alineadas con su vida ideal. Te estaré compartiendo reflexiones, tips y estrategias para materializar lo que está buscando.

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