"Trabaja en lo que te apasiona y no trabajarás ningún día en tu vida."
Mentira. Gran mentira.
La mentira más grande de los últimos 100 años, desde la pirámide alimenticia que recomendaba una dieta basada en pan y alimentos procesados. A diferencia de la pirámide, ningún grupo industrial está detrás de este mito. Su origen es el deseo de una generación que vio a sus padres sacrificar felicidad, salud, familia y realización por seguridad. Los millennials queremos propósito y gozo en el trabajo. También queremos que se ajuste a nuestro estilo de vida, pague bien, y por qué no, que no se sienta como trabajo.
Vemos a miles de creadores digitales hablando de cómo aman su trabajo, que es posible para cualquier persona. Solo tienes que encontrar lo que te apasiona, tu propósito, y que nunca vas a sentir que estás trabajando. No solo eso, vas a hacer billete, viajar, y todo te va a ser color de rosa.
El trabajo ideal es una idea peligrosa porque no va a aguantar el impacto del choque con la realidad.
Quizás es obvio para ti que nada es perfecto y que el trabajo es trabajo, pero estoy seguro que también hay días que te quejas y sufres por los gajes del oficio. Lo veo en todos lados, y más que nada, es algo en lo que estoy trabajando desde hace un tiempo.
A diferencia tuya, yo sí me creí la mentira completita.
Me encantaba la idea de poder enfocarme en los temas que me gustan, estudiar y desarrollar una filosofía de vida, mientras ayudaba a los demás usando lo que aprendía. Mi gran ideal de autorrealización, propósito y pasión.
Lo que no tomé en cuenta es cómo tu pasión cambia cuando es la responsable de poner comida sobre la mesa.
No puedes depender de tu inspiración, ni de tu humor. Necesitas consistencia, resultados y rentabilidad. También tienes que hacer cosas que no son necesariamente parte de tu pasión, como vender, crear contenido, contabilidad, [inserta aquí lo que no quieres hacer pero te toca hacer]. O delegar estas tareas alguien más (igualmente tendrás que supervisar).
A mí no me gusta estar en el celular, odio las notificaciones (tengo todas apagadas desde que tengo blackberry), y no me encanta la idea de compartir mi día a día en redes sociales. Por mucho tiempo estuve peleado con el algoritmo, era un artista (snob en realidad) resentido porque no tenía los resultados que quería. Estaba viviendo un conflicto grande entre pasión y negocio. Pero no era mi pasión, era mi ideal chocando con la realidad.
Hasta que un día la realidad me pegó y finalmente desperté. Me dije: trabajo es trabajo, vamos a trabajar.
Este ha sido una gran parte de encarnar mi filosofía Joy is the way. Aceptar las cosas como son y aprender a disfrutar el paquete completo.
Es como tener hijos. Es lo más mágico que existe en el mundo, pero igual vas a tener que limpiar mierda constantemente. Habrá noches en las que no vas a dormir bien, y vas a descubrir un nuevo nivel de dolor que no conocías cuando veas a tu bebé sufrir.
Los que disfrutan de su trabajo entienden esto. No están desconectados de la realidad, todo lo contrario, entienden que la realidad no es perfecta. Aman su trabajo tal como es: un trabajo, ni más ni menos. No es el centro de su existencia o identidad, encuentran significado y satisfacción en las otras áreas de su vida.
La pregunta aquí no es si necesitas cambiar tu carrera, es si tu trabajo te está dando lo que necesitas de un trabajo.
Porque si tu trabajo te paga bien, te da el estilo de vida que quieres tener y te da oportunidades de crecer, no necesitas vivir de tu pasión. Necesitas vivir con más pasión.
Dejemos de idealizar y empecemos a disfrutar.
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