La fuerza de voluntad no es suficiente


¿Adónde quedó el placer?

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¿Qué pensarías si te dijera que el secreto para ser exitoso en la vida (sin quemarte) no es esforzarte más, sino sentir más placer en tu vida?

No es un truco para venderte algo, tampoco publicidad engañosa. Es un principio que está codificado en nuestra realidad, pero que hemos obviado colectivamente.

Dame unos minutos y te explico cómo funciona esto.

Vivimos en un mundo que mide a las personas por su productividad, por ende todos estamos tratando de producir más, hacer más, dar más valor. Probar nuestro valor, y a la misma vez, recibir más valor de nuestros clientes o trabajos. No es una crítica, es como son las cosas. Y está bien, todos queremos más.

Admiramos a atletas, científicos, artistas y empresarios que a través de su esfuerzo, disciplina y fe han logrado cosas que otros jamás pensarían posibles. La narrativa es que el secreto de su éxito es su disciplina, usando su fuerza de voluntad trabajaron constantemente toda su vida para hacer algo extraordinario.

Pero esa es solo una parte de la fórmula. La fuerza de voluntad es fundamental: sin esfuerzo no hay resultados. El problema es que es finita. Se acaba, y si no respetas esos límites, eventualmente te vas a quemar. El mejor ejemplo es Michael Phelps, uno de los atletas más exitosos de la historia que nunca logró disfrutar de sus logros, a tal punto que en un momento sintió que no quería seguir viviendo.

Llegar a un logro solamente usando fuerza de voluntad se siente vacío, sin sabor, sin alma. Solo es una fachada.

¿Por qué pasa esto?

Porque nos estamos tratando a nosotros mismos como un medio, no como un fin. Nos deshumanizamos y nos volvemos una herramienta para lograr un resultado. En la práctica esto se ve como ignorar tus emociones, dejar tus otras necesidades a un lado. Sacrificar relaciones, tiempo en familia, y lo más importante: el placer.

El placer es la otra variable de la fórmula del éxito. Esta es la clave para poder producir de manera sostenible. Si te gusta lo que estás haciendo es mucho más fácil ser disciplinado, la fuerza de voluntad sirve para iniciar el movimiento, pero una vez empiezas, te vas con el gustito.

Bastante obvio, ¿verdad? Pero lo olvidamos todo el tiempo, o quizás es algo más complejo que eso.

Quizás tenemos un problema con el placer.

O varios.

Primero la tarea, luego el juego. Tiene todo el sentido del mundo para un niño que tiene que está aprendiendo a ser responsable, pero la vida no se tiene que sentir como una tarea de una clase que no nos importa. Ahora la tarea es la vida misma, y no podemos seguir fragmentados entre nuestro verdadero yo y nuestra máscara profesional.

El placer se volvió un premio que solo viene después de un cumplir una meta. El problema es que el trabajo nunca termina, y siempre habrá una nueva meta.

Además, creemos que todo tiene que ser difícil para que sea valioso. Queremos menos estrés y tensión, pero si algo es muy fácil o divertido pensamos que algo está mal, o asumimos que no tiene valor.

Y está el tabú. "Placer" es una palabra que incomoda; probablemente te hizo ruido desde la primera línea de este correo. La asociamos con exceso, con pecado, con irresponsabilidad. La guardamos para la intimidad, para el fin de semana, para cuando nadie nos ve, bien separada de nuestra vida "seria".

En todos los casos el resultado es el mismo: vamos por la vida empujando, todo a punta de fuerza de voluntad. Y la fuerza de voluntad se acaba.

Hay una razón por la que uso la palabra placer y no disfrutar. Disfrutar es un poco más abstracto, el placer es algo mas directo: se siente en el cuerpo (y en el alma). Cuando ves la cara y de felicidad de alguien que has ayudado, o disfrutas de una comida deliciosa con amigos, o cuando estás creando algo o tocando música puedes señalar donde estás sintiendo el placer directamente en el cuerpo si le prestas atención.

El placer es el motor de la creación. Sin placer ninguno de nosotros existiría.

Así está codificada esta realidad: el milagro más grande es fruto de un acto de placer. La vida misma nace del placer, el esfuerzo y disciplina la mantienen. Es el placer el que ha hecho posible que tantas personas hayan hecho cosas extraordinarias. Porque debajo de su ética de trabajo y esfuerzo había placer, había una pasión que los empujaba a seguir intentándolo.

Es irónico que esté escribiendo esto cuando vivimos en la sociedad más hedonista que ha existido, nunca en la historia hemos tenido acceso a más placeres que hoy en día. Entretenimiento, viajes, compras, sustancias, tecnología, sexo, lo que te imagines, nunca ha sido más fácil ni instantáneo que ahora. Pero es efímero, no construye, solo distrae y, si no es atendido, destruye.

El placer es algo sagrado, y si es profanado va a pasar factura. Nuestra sociedad es un buen ejemplo del daño que puede causar. Entonces, si queremos usar este poder creativo a nuestro favor debemos elegir mejor nuestros placeres, y más importante aún, identificar y conectar con los placeres constructivos en nuestra vida.

  • Movimiento, deporte, baile o artes marciales para fortalecer nuestro cuerpo.
  • Seguir nuestra curiosidad para nutrir nuestra mente.
  • Darle a nuestras manos algo para moldear, cocinar o construir para estimular nuestros sentidos.
  • Cantar, crear, escuchar música para sentir el placer de la expresión.
  • Trabajo, servicio, dar a los demás para que la abundancia fluya en nosotros y nuestro entorno.
  • Silencio y naturaleza para escuchar nuestra alma.
  • Risas, experiencias, familia y amigos para llenar de alegría nuestros corazones.
  • Intimidad para profundizar el lazo.
  • Jugar más para dejar de tomarnos todo tan en serio.

Sea lo que sea que quieras lograr, no necesitas esforzarte más, necesitas encontrar el placer en lo que quieres hacer. Si no puedes encontrar placer en el proceso, probablemente lo estás haciendo por las razones equivocadas.

Deja de preocuparte por el resultado por unos minutos y date la oportunidad de sentir el placer de vivir. No necesitas cambiar nada de lo que haces ahora mismo. Puede ser algo tan simple como decidir que vas a disfrutar de tu próximo respiro, o la tarea frente a ti por el próximo minuto.

Ahora sí, cuéntame si te convencí de que necesitas más placer en tu vida para alcanzar tus metas, o si sigues pensando que el éxito es 100% fuerza de voluntad. Te leo.

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Hola, soy Rey

Escribo sobre filosofía, trabajo, negocios, hábitos y la vida misma. Me dedico a ayudar a personas como tu a encontrar claridad y tomar acciones alineadas con su vida ideal. Te estaré compartiendo reflexiones, tips y estrategias para materializar lo que está buscando.

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